Las cuatro emociones del Tai Chi Chuan

Las cuatro emociones del Tai Chi Chuan

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Por Sifu Sebastián González

En este artículo, vamos a dar a conocer el concepto de “las cuatro emociones” en el Tai Chi Chuan, a través de palabras de un renombrado maestro como es el Sifu Shun Leung. Estos conocimientos fueron divulgados en occidente por medio de este maestro, el cual afirmó que son muy importantes para trabajar correctamente el Tai Chi Chuan. A través de este pequeño estudio daré a conocer los conceptos de estos estados emocionales para que puedan servir a futuros practicantes a la comprensión del sentido tradicional de la práctica de las formas, las cuales, son herramientas que servirán para recuperar nuestro equilibrio interior.

En Hong Kong, hace más de 35 años y con motivo de la “Celebración conmemorativa del tradicional nacimiento del legendario Chan Sang Fentg”, se organizó una exhibición y una serie de conferencias de Tai Chi Chuan a cargo de renombrados maestros que compartieron sus experiencias.

Entre estos maestros había un señor de unos 90 años de edad, el cual durante los coloquios afirmó que muchos de los que a sí mismos se denominaban maestros no tenían una comprensión total del arte; pues él insistía que uno no puede verdaderamente denominarse como tal, hasta que no haya comprendido y asimilado el método de conocimiento en Tai Chi Chuan conocido como “las cuatro emociones del Tai Chi”.

Seguidamente el anciano, dio una breve explicación de esta técnica, la cual no había sido oída con anterioridad por los que estaban allí presentes.

Comenzó a identificar las cuatro emociones como:

-          HEI (Felicidad)

-          LOK (Alegría)

-          NOH (Indignación, ira…)

-          OI (Tristeza, depresión…)

Explicó que la mayoría de estos estados de ánimo se corresponden con uno o varios movimientos de Tai Chi y que cuando estas emociones son expresadas correctamente por el practicante, sirven de medio para dar el enfoque mental apropiado al movimiento.

Cuando llegó la hora de la exhibición, el anciano fue el primero en actuar y realizó una forma rápida del sistema Wu de Tai Chi Chuan.

Para tener una comprensión amplia sobre “las cuatro emociones” del Tai Chi, primeramente hay que dar una breve explicación sobre el concepto que se tiene de la mente en el Tai Chi Chuan. En los libros clásicos sobre Tai Chi hay un pasaje que se atribuye a Wang Chun Yueh, un taoísta que vivió durante la dinastía de Ming, que dice así: “la mente da la orden, la respiración (Chi), va delante como la bandera y la cintura ejecuta la orden”. O lo que es lo mismo, el Yi (mente) activa el Chi (energía) y este mueve los músculos que impulsan la cintura y que a su vez ponen en movimiento las manos y los pies. Este concepto ha sido durante mucho tiempo considerado y estudiado, dado que es la representación de la máxima maestría en el Tai Chi Chuan.

Cuando se activa y descubre este concepto del Yi, la forma de movimientos se ejecuta en un movimiento suave, fluido y con intención; sin embargo cuando no es activado, los movimientos parecen obstruidos y monótonos, es lo que se denomina en la terminología del Tai Chi como “caminar la forma y  pasear la forma” o lo que es lo mismo “desarrollarla o hacerla superficialmente”.

Como en cualquier arte marcial, la concentración apropiada es la que ayuda a lograr el nivel adecuado de Yi que se necesita para la ejecución de las formas en Tai Chi Chuan. No obstante, la concentración durante las técnicas es uno de los conceptos más difíciles de entender. Lo que muchos consideran como concentración, es meramente el hecho de pensar fuertemente en un hecho, punto, movimiento, etc. Y cuando un estudiante intenta explicar cómo se concentra, éste probablemente la expresará instintivamente de forma física, es decir, fruncirá el ceño y mostrará aspectos de forzar el pensamiento para seguir reflejando el hecho de estar concentrado.

Para muchos practicantes de artes marciales, un rostro agresivo y tenso parece ser la expresión adecuada, pero para las artes marciales internas como el Tai Chi Chuan no es así.

En Tai Chi muchos practicantes tienden a forzar una expresión serena, pero ésta no significa que sea la adecuada. El método de “las cuatro emociones” intenta clasificar cuatro estados emocionales en pares opuestos, positivo y negativo complementándose la una con la otra como el Ying y el Yang quedando de la siguiente manera:

HEI (Felicidad) – NOH (indignación)

OI (Tristeza) – LOK (Alegría)

Aquí quisiera indicar la diferencia de fondo entre los términos felicidad (HEI) y alegría (LOK). Como lo expresarían en la cultura tradicional China: con dinero se pueden obtener elementos que causen alegría (placeres), pero esto no implica felicidad HEI. LOK, significan alegrías como una buena comida, una cómoda cama, un momento agradable, etc. que ayudan a conseguir el aspecto de felicidad HEI.

En Tai Chi Chuan, cuando se ejecutan movimientos envolventes de golpes, se debería estar expresando la emoción NOH (ira o indignación), siendo estos movimientos comparativamente directos a acciones agresivas para reducir al adversario.

Esta emoción se considera la opuesta de HEI (felicidad), la cual se expresa en movimientos como “las manos se mueven como nubes”. Tales movimientos son desplazamientos con menos sentimiento mental de agresión en el ataque para conseguir el tranquilo estado mental de HEI.

El estado LOK (alegría), incluirían movimientos que precisan más que una concentración visual. Un ejemplo de este tipo de movimiento sería el “látigo simple”, en el cual el practicante parece estar saboreando la acción. Esta expresión o emoción está considerada la opuesta de OI (tristeza), la cual se aplica a movimientos ejecutados mientras se retrocede o rechaza un ataque como “rechazo del mono”. Otro ejemplo de OI (tristeza), es la secuencia de movimientos “Cepillar la rodilla”.

El ritmo de la forma está basado en parte en el uso de “las cuatro emociones”, donde la forma lenta está uniformemente sincronizada en acciones ofensivas y defensivas, como el Yin y el Yang y en algunas formas estos movimientos son ejecutados más rápido que otros.

Cuando la técnica de “las cuatro emociones” se aplica correctamente, los movimientos de cada emoción son realizados a la misma velocidad que su opuesto. De este modo los movimientos indirectos más circulares de HEI, son ejecutados a la misma velocidad que los movimientos más directos de ataque de NOH. Y esos dos, son ejecutados más rápidos que los tranquilos de LOK y que los melancólicos movimientos de OI.

La más importante de las cuatro emociones es HEI, la cual es la base de las técnicas. Únicamente cuando la mente está en calma y relajada pueden las otras emociones estar adecuadamente canalizadas y expresadas.

Si el estado mental es contrario al sentimiento HEI, la concentración es sumamente difícil, y practicar en ese momento puede ser incluso contraproducente.

La dificultad del método de “las cuatro emociones”, no reside tanto en saber cuál es el sentimiento que se ha de expresar con el movimiento, sino en saber cómo expresar esa emoción. No hace falta mucha “expresión física” ni pasar al punto de la exageración, un buen practicante a penas mostrará cambios de expresión en su rostro pues hay que entender que estas expresiones son internas.

El secreto de “las cuatro emociones”, puede ser resumido en una sola palabra: Espontaneidad. El maestro no fuerza las emociones, sino que las deja afluir de forma natural. En vez de intentar perpetuarlas no las controlas sino las vive, se guía por el principio de lo que es natural no debe ser forzado, así como lo que es antinatural no se forzará.

Para el estudiante de artes marciales, este concepto de espontaneidad, es la definición de una actitud mental apropiada. La idea no comenzó con el Tai Chi Chuan, ni es exclusiva de la Cultura China. La idea todavía impregna doctrinas de los antiguos Taoístas y dentro de este concepto ha influenciado grandemente la evolución de las Artes Marciales Chinas.

A lo largo del tiempo se ha desarrollado el concepto de WU WEI, conocido como la “no-actuación”. Así se expresa en los manuscritos atribuidos a Chuan Tzu, que se puede expresar como la “no agitación”, “acción sin esfuerzo” y “acción espontánea”.

Chuan Tzu da varios ejemplos de hombres que habían logrado mucha destreza en varias artes u oficios. No necesitaban analizar, escudriñar o intelectualizar largamente lo que ellos hacían; habían alcanzado tal nivel de espontaneidad que decían haber “olvidado” las técnicas y formas de su arte.

No obstante si se ha logrado un enfoque correcto y deja que la mente actúe de forma espontánea, esta es el arma más fuerte de un guerrero de la sabiduría; y es aquella, la que es capaz de convertir la forma en el Arte y el Arte en iluminación.

Esto distingue al “experto” vanal u ordinario, cuyas habilidades disminuyen mientras los años pasan, del verdadero maestro que ha triunfado sobre los agravios de la vejez. Sólo por ambicionar el YI de tales maestros uno puede empezar a comprender el verdadero fin del Tai Chi Chuan.

El Budoka; nº 172

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